Atorrante.
- la rosa epistola

- 24 oct 2023
- 1 Min. de lectura
En las sombras de la noche, un atorrante me volví, Caminando por la vida, sin promesas ni porqués, Enredado en un juego de falsas palabras y desdén, Mi corazón, un vagabundo, sin rumbo fijo ni ley.
Con el encanto de un canalla, seducía sin piedad, A corazones incautos que caían en mi red, Pero en el fondo de mi alma, yo también sufría en silencio, Pues ser un atorrante en el amor no da consuelo.
Cambiaba de amores como el viento cambia su dirección, Una risa, un beso, luego la desilusión, Prometiendo eternidades, jurando lealtad, Pero mi corazón errante, no sabía amar de verdad.
Mi vida era un torbellino de pasiones fugaces, Un caleidoscopio de caricias y desgracias, Hasta que un día, el karma me alcanzó por fin, Y me vi solo y quebrado, sin amor, sin un confín.


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