Cartas Actuales: 24 de Agosto de 2023: "Junta medica".
- la rosa epistola

- 24 ago 2023
- 2 Min. de lectura
Hoy todo fue realmente distinto. Me encontraba yo en la sala de espera de ese famoso hospital donde tú también atiendes. Es más, hasta yo también lo hago, porque por si no te has dado cuenta, yo también soy médico.
Teníamos un comité importante a la hora de mi turno de receso. Yo tenía excesivo miedo en verte, porque no sabía cómo ibas a reaccionar después de la terapia de choque de aquella prueba experimental, que bueno, a fin de cuentas, tan experimental no era. Mientras que tú, por ejemplo, estabas bien campante y desfilante con esa bata blanca que usas siempre, que te hace ver aún más guapo de lo que eres, con tu cara de "todo me vale y me importa una mierda" y con tus ojos inexpresivos que solo soltaron una pequeña exteriorización en forma de saludo para verme.
Y ahí me ves, sintiéndome pequeña, teniendo ligeras crisis de ansiedad internas y luchando contra lo que mi mente quisiera interpretar de ese saludo, volteando a mirar a cada rato. Logrando (no sé si con mucha valentía) pasar desapercibida, porque realmente lo que menos quería era ponerme en evidencia, ponerme en estado de alerta y ponernos a los dos (ambos) en una especie de jaque mate, donde yo soy la reina,tú el rey, y las demás personas las fichas para hacernos caer.
Hoy realmente me di cuenta (en una charla que tuve con mi mejor amigo) de que no sé cómo manejar estas situaciones. Verte constantemente altera todo mi sistema nervioso, y no verte por días también. Haz de cuenta como si fuera una lavadora en el ciclo del centrifugado que no deja de moverse, porque aún no ha logrado expulsar el agua de malos pensamientos que hay dentro de su cabeza. Y me aterra la idea de que a ti no te esté pasando lo mismo. Y como ya te conozco, sé que no es así. Eres un tipo que va tan tranquilo y campante por la vida, atendiendo (creo yo) a pacientes sin receta médica.
Y aquí estoy yo, que necesita llenar todos los formularios, que todo esté al pie de la letra y en debida forma. Que me niego a pensar (rotundamente) que un día decidas no llenar estos requerimientos exigidos por el hospital y te aventuras conmigo a examinarme sin ningún apuro ni castigo. Porque te juro, por lo más sagrado, que este pequeño hospital llamado 'Il mio cuore' (mi corazón en italiano) no soportaría más adecuaciones ni remodelaciones. Es más, creo y afirmo con todas las condiciones que cerraría sus puertas para siempre, a pesar de que aún tú, lo emociones.


Comentarios