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De herrajes y cosas para complementar.

!Dame las llaves del armario! , oí decir a la lejanía,! que me las des! , me aturdían las palabras, yo no sabia que hacer, yo no podía, sabía que de alguna forma le pertenecían o quizá a mi, esos 6 días habían sido maravillosos, la lluvia de miradas, la risa de conocimiento y sobre todo, la esperanza inoportuna, para mi parecer no quería desfallecer, pero no podía permitirme perder, en cambio para el era fácil romper, cambiar o suponer las llaves, lastimosamente no solo había una sola combinación, la mía y la suya se complementaban, así fueran de distinto herraje, el estaba más acostumbrado a la antigua, ya tenía un cerrajero que le reparará el corazón.

 
 
 

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