Ecos Perennes: Los Seres Que Partieron
- la rosa epistola

- 15 jun 2023
- 2 Min. de lectura
En el recuerdo perduran aquellos que se fueron, las personas que ya no están, pero en el alma perviven, sus risas, sus abrazos, sus palabras llenas de vida, dejaron huellas imborrables en nuestra historia compartida.
En la nostalgia, sus rostros vuelven a surgir, como suspiros en el viento, sin poderlos retener, pero su esencia se aferra a nuestros corazones, y en cada latido, viven eternamente, sin ilusiones.
En el silencio de la noche, su voz nos susurra al oído, consejos sabios y amor incondicional, nunca olvidados, sus gestos, su presencia, se funden en nuestra memoria, y aunque el tiempo pase, su amor trasciende, sin barreras.
Pueden haber partido de este mundo, posiblemente ausentes, pero su espíritu perdura, en cada rincón de nuestros mentes, en los rincones de nuestra existencia, sus huellas siguen vivas, y en los anhelos del corazón, su amor siempre cautiva.
A veces, el dolor de su partida parece abrumador, nos invade la tristeza, extrañando su calor, pero en cada lágrima derramada, su memoria se engrandece, y nos aferramos a su legado, con fe y fortaleza.
Las personas que ya no están aquí, nos enseñaron el valor de vivir, nos guiaron con su ejemplo y sabiduría, y aunque físicamente se fueron, su esencia perdura cada día.
En cada sonrisa, cada logro, cada momento compartido, sentimos su presencia, como un abrazo en el olvido, y aunque su ausencia duela, seguimos adelante, honrando su memoria, amándolos de forma constante.
Así que recordemos con amor y gratitud, a aquellos que partieron, dejando un vacío en la multitud, pues mientras los llevemos en el corazón, nunca se irán del todo, perderán eternamente, en cada latido, en cada boceto.
Porque las personas que ya no están aquí, son estrellas que brillan en el firmamento, guiándonos con su luz, recordándonos su amor, hasta que un día nos reunamos, en ese último adiós.


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