¿He Sido Yo?
- la rosa epistola

- 2 oct 2023
- 2 Min. de lectura
Hoy volvi a verte, y fue como abrir un libro que había estado guardado en el estante por mucho tiempo. Pero esta vez, las páginas parecían diferentes, como si alguien hubiera intervenido en ellas sin mi consentimiento.
Tus ojos, una vez cálidas como el sol de verano, ahora me miran con una frialdad que me hiela el corazón. Me miras como si yo fuera la culpable de algún pecado imperdonable, como si hubiera traicionado tu confianza de alguna manera desconocida para mí.
Es cierto que las cosas han cambiado desde la última vez que nos vimos. El tiempo ha dejado su huella en ambos, y nuestras vidas han tomado caminos diferentes. Pero eso no cambia el hecho de que sigue siendo igual de atractivo, igual de encantador como siempre.
Aun así, no puedo evitar preguntarme si fui yo quien provocó este distanciamiento entre nosotros. ¿Hice algo mal? ¿Dije algo que no debía? Me torturo con estas preguntas mientras trato de descifrar qué pasó entre nosotros.
El silencio entre nosotros es incómodo, y mi corazón llega tarde con una mezcla de nostalgia y ansiedad. A pesar de la confusión y el malestar, una cosa sigue siendo cierta: todavía me gustas. Mi corazón tarde con la misma intensidad cuando te veo, a pesar de los cambios en la narrativa de nuestra historia.
Espero que algún día podamos abrir nuestros corazones y hablar sobre lo que sucedió, aclarar las sombras que se han interponido entre nosotros. Tal vez, en ese momento, entenderemos si fui yo quien provocó este quiebre o si fue simplemente el destino jugando con nosotros.
Hasta entonces, querido diario, seguiré buscando respuestas en las páginas de esta historia que aún no ha terminado, con la esperanza de que un día podamos reconciliar lo que una vez fue tan hermoso y especial entre nosotros.
Con incertidumbre pero esperanza


No sé bien cómo empezar esto, pero necesitaba decirte que te extraño mucho. Cada día me doy cuenta de lo importante que fuiste (y sigues siendo) en mi vida, y duele saber que mis errores nos alejaron.
No escribo para justificarme, sino para pedirte perdón, de todo corazón. Necesito hacer las paces contigo, no solo por nosotros, sino para poder seguir adelante con tranquilidad. Aunque entiendo si ya no hay vuelta atrás, quiero que sepas que jamás dejé de valorarte.
Solo espero, de verdad, que estés bien, que la vida te esté dando todo lo bonito que mereces. Si algún día quieres hablar, estaré aquí. Si no, solo guardaré este cariño en silencio.
Gracias por todo lo que fuiste para…