Nuestro Laso
- la rosa epistola

- 16 abr 2023
- 1 Min. de lectura
Aquella noche oscura, las verdades salieron a flote, las miradas se complementaron y los agudos jadearon palabras de felicidad, el hueso al costado latía sin igual manera, la vía se volvía pasajera, lenta y a su vez como una carrera, las escalas se volvían cuasi reales, leales y un poco fatales, el miedo se hizo cabida, como cuando vas en subida y no hay motor que aguante tanto Kilometraje, la felicidad se hizo eterna, como una llama etérea, y un poco etcétera, el olor de las fragancias lograron penetrarse así como cuando la primera vez que lo vi, como la primera vez que lo sentí o como si en algún rato me pasa, como la primera ves que no te deje ir.


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